miércoles, 8 de abril de 2015

CUENTO INVENTADO POR MARTINA VELASCO MOLINA DE 4ºC

UN CAMELLO EN EL POLO SUR




Un buen día, en VILLA-CAMELLO, el hermano de la
princesa Leya (el camello Leyo) recibió una carta en la
que decía que su hermana se iba a Hawaii, que según
los hawaianos es muy guay. Entonces el camello Leyo
miró la carta hasta dejar a su mente harta. El camello
Leyo pensó y repensó hasta que la bombilla se le
encendió. El camello Leyo se dijo a sí mismo: ”Ya lo he
decidido, por fin podré decir que a todo el mundo he ido,
por eso en cartero viajero me he convertido”
Al camello Leyo le gustaba mucho pegar en las cartas
el sello y por eso ponía mucha alegría en ello.
Un día llegó a la oficina del camello Leyo el escorpión
Simplón que le entregó una carta de parte de su prima
Marta. Iba dirigida al pingüino Avelino que vivía en el
Polo Sur, el culo helado del mundo donde hace tanto frío
que por allí no pasa un vagabundo.
Pensó, pensó y repensó: “¡Quiero visitar un sitio
fresquito para pasar un buen ratito!”
Y sin más dilación el camello Leyo se subió al
avión,derechito al Polo Sur sudando como un mamut.
Un viaje larguito y movidito por los vaivenes del
dichoso avioncito, ¡Toda una experiencia para un
camello con mucha paciencia!
En cuanto se bajó del avión le entró tanto frío que no
podía moverse con nada de brío. Miró en su maleta y...
¡¡ALElUYA!! encontró una gordísima chaqueta y que
además era suya. Se quedó muy calentito y pudo
moverse en cuanto pasó un minutito.
Entonces el camello Leyo se dirigió al iglú del pingüino
Avelino.
¡Menudo alboroto! Y es que al pingüino Avelino le
gusta el fútbol y Pingüinaldo acaba de meter un gol.
El camello Leyo llamó a la puerta y le recibió la BOLA
DE NIEVE-MASCOTA Alberta. El pingüino Avelino
dejó en pausa la tele y estuvo encantado de verle. En
fin, que le dio la carta de la prima Marta y se puso muy
contento al leerla muy atento.
El camello Leyo se encontró tan agustito que se quedó
allí para siempre y jamasito.
Todos los pingüinos, al verlo se extrañaron pero luego lo
adoraron y a nadar y bucear le enseñaron.
Y COLORÍN MARTINADO ESTE CAMELLERO
CUENTO SE HA ACABADO

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